martes, 1 de abril de 2008

Acerca de 4 meses, 3 semanas y 2 días


Premiado drama romano extrae poesía de tema árido


El dictador Nicolae Ceausescu llamaba de “era de oro” el período durante el que gobernó Rumania, de 1965 a 1989. Su comando llegó al fin con a última de las insurrecciones desencadenadas en Europa Oriental por la caída del muro de Berlín. En compañía de la mujer, Ceausescu fue ejecutado.

Al bautizar de “historias de la era de oro” su planeada trilogía sobre la vida cotidiana en el país durante la dictadura, el director y guionista Cristian Mungiu tal vez parezca buscar solamente ironía. La impresión se deshace con el tono incómodo de la película que inaugura la serie, 4 meses, 3 semanas y 2 días, premiada con la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2007.

Un intento de aborto hace la trama caminar, lo que tal vez baste para tener la idea de la sensación angustiante vivida por una joven universitaria, Otilia (Anamaria Marinca), dispuesta a ayudar a su colega de cuarto, Gabita (Laura Vasiliu), a interrumpir clandestinamente el embarazo indeseado.

Es al lado de Otilia, y no de Gabita, que el foco narrativo se posiciona. Ese procedimiento, adoptado con rigor por Mungiu en bellos planos-secuencia, fortalece el drama al criar espacios vacíos y mantener en estado de permanente suspensión lo que estaría sucediendo a Gabita. Además, ganase también en movimiento (Otilia es quien circula por la ciudad) y dimensión ética.

El país sombrío recriado a partir de esta situación-límite espeja las dificultades de un Estado amparado por la fuerza y corrupto, así como la situación de fragilidad impuesta a sus ciudadanos, pero la película opera el milagro de extraer poesía a tanta aridez.

Foto: el actor Alexandru Potocean y la actriz Anamaria Marinca interpretan una pareja en la película 4 meses, 3 semanas y 2 días.

Via Folha de Sao Paulo (Brasil).

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